Objeción protestante

SI LA IGLESIA CATÓLICA ES FUNDADA POR CRISTO ¿POR QUÉ HAY CATÓLICOS QUE SE PORTAN MAL?

OBJECIÓN PROTESTANTE.


La Iglesia católica, no puede ser la Iglesia de Cristo, porque los católicos son borrachos, fumadores, fiesteros, mujeriegos, chismosos, ladrones, idólatras, etc. Si la Iglesia Católica es la verdadera, ¿Por qué los católicos se portan mal? ¿Por qué hay sacerdotes que violan niños?


RESPUESTA CATÓLICA.


Es verdad que hay muchos católicos, sacerdotes, obispos, religiosas, catequistas que se portan mal; pero eso no es motivo para decir que la Iglesia católica no sea la Iglesia de Cristo, ¿Por qué? Veamos las razones.


NO TODOS SON IGUALES.


No todos los católicos son malos, también hay católicos que viven fielmente su fe. Los santos, son personas que estuvieron dispuestos a morir, antes de obrar en contra de la voluntad de Dios. ¿Por qué los protestantes únicamente se fijan en los que se portan mal? Los protestantes tienen que abrir los ojos, para que puedan ver que son más los católicos que viven su fe, que no todos son iguales.


Pondré un ejemplo, que quizás suene muy duro para algunos:


Un puerco amarrado bajo la sombra de un árbol de mango, se come los frutos podridos que caen del árbol. Si el puerco pudiera mirar para arriba, se daría cuenta que hay mangos que no están podridos; lo triste es que solo puede ver al suelo, donde lo único que encuentra son mangos podridos, por eso únicamente se alimenta de ellos.

Así es el protestante, solo se fija en los católicos caídos, en los que se portan mal; no puede levantar la cabeza para mirar a los que viven su fe auténticamente, por eso todos los días se alimentan de los católicos que se portan mal.


Hay “católicos” que se portan mal, pero no son todos; la Iglesia entera no puede pagar el pecado de una persona que se porta mal, porque cada uno paga por lo que hace. El padre no paga por el hijo, ni el hijo paga por el padre.
Porque todas las vidas me pertenecen, tanto la vida del hijo como la del padre, y el que peca, ése morirá. (Ezequiel 18, 4)
¡Cuidado! Que no te pase lo del puerco, aprende a mirar para todos lados.


NO PUEDE VENIR DE DIOS.


Jesús era el hombre perfecto, no tenía ningún defecto; pero los fariseos lo acusaban de ser un pecador, porque se juntaba con gente pecadora. Siempre le buscaban algún defecto, para poder negar que viniera de Dios. Hasta lo acusaron de obrar con el poder del Beelzebul, príncipe de los demonios (Mt. 12, 24). Algunos fariseos decían: Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado. (Juan 9, 16). Lo mismo pasa en nuestros días, muchos dicen: la Iglesia católica no puede venir de Cristo, porque hay muchos católicos que se portan mal. ¿Por qué asustarnos? Si de la misma forman que acusan a la Iglesia, acusaron a su fundador.


Los fariseos, al ver esto, decían a los discípulos: <<¿Cómo es que su Maestro come con cobradores de impuestos y pecadores?>>
Jesús los oyó y les dijo: <<No es la gente sana la que necesita el médico, sino los enfermos.>> (Mateo 9, 11-12)
Luego vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dice: Es un comilón y un borracho, amigo de los cobradores de impuesto y de los pecadores. (Lucas 7, 34)
Si al hombre intachable, lo tacharon de pecador y borracho, ¿Qué nos sorprende que nos acusen de la misma forma? Si Jesús nos lo advirtió, recordemos sus palabras: Acuérdense de lo que les dije: el servidor no es más que su patrón. Si a mí me han perseguido, también los perseguirán a ustedes. ¿Acaso acogieron mi enseñanza? ¿Cómo, pues, acogerían la de ustedes? (Juan 15, 20)
No hay de que asustarse, la Iglesia que es la continuadora de la obra de Cristo, es también la que continúa recibiendo los ataques; pero esto solo demuestra que estamos en el lugar correcto, en la Iglesia de Cristo.


TRIGO Y CIZAÑA.


Jesús no advirtió que la Iglesia habría de todo: buenos y malos, justos y pecadores. Entonces, ¿Por qué asustarnos? Si él dijo que el trigo y la cizaña crecerían juntos (Mt. 13, 24-30), que la separación le corresponde a Dios y no a nosotros.
Déjenlos crecer juntos hasta la hora de la cosecha. Entonces diré a los cegadores: Corten primero la cizaña, hagan fardos y arrójenlos al fuego. Después cosechen el trigo y guárdenlo en mis bodegas. (Mateo 13, 30)
Entre los apóstoles de Jesús también hubo cizaña. Judas lo traicionó, Pedro lo negó, los demás se corrieron; únicamente Juan se quedó al pie de la cruz. ¿Acaso por eso la Iglesia dejó de ser verdadera? ¿Acaso la infidelidad del hombre vuelve infiel a Dios?
Jesús era consciente de los escándalos que se suscitarían en el interior de la Iglesia, por eso nos hizo la siguiente advertencia:
Dijo Jesús a sus discípulos: Es imposible que no haya escándalos y caídas, pero ¡pobre del que hace caer a los demás! Mejor sería que los arrojaran al mar con una piedra de molino atada al cuello, antes que hacer caer a uno de estos pequeños. (Lucas 17, 1-2)
Siempre habrá escándalos, siempre habrá motivos para huir; pero los discípulos de Jesús tienen que mantenerse firmes hasta el fin. Por eso cuando Cristo fundó la Iglesia, también nos advirtió que el demonio intentaría vencerla.
“Y ahora Yo te digo: que Tú eres Pedro (o sea piedra), y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia; los poderes de la muerte jamás la podrán vencer.”.(Mateo 16, 18)
Siempre que vea un escándalo en la Iglesia, acuérdese que es el demonio intentando destruirla, pero a pesar de lo que haga jamás la podrá vencer. Si la Iglesia católica fuera una institución meramente humana, ya habría desaparecido con tantos problemas que se han suscitado en su interior, si la Iglesia continua su marcha es porque Cristo dijo que el demonio jamás la podrá vencer. El demonio no es tonto, él sabe que Iglesia atacar, por eso se empeña en destruir la Iglesia que es columna y fundamento de la verdad (1 Tim. 3, 15). En cambio, con las sectas se lo lleva light. Si el demonio no ataca desmedidamente a las sectas, es porque sencillamente no son la Iglesia de Cristo.

LOS FARISEOS MODERNOS.


Los protestantes son como los fariseos, se creen perfectos, cumplidores de la Ley, creen que son un grupo privilegiado donde solamente hay gente buena; por eso ciertos grupos expulsan o ponen en disciplina a quien cometa algún error. Ellos cuidan su imagen públicamente, aunque en su vida privada vivan en pecado, lo importante es cuidar la apariencia. Con razón dijo Jesús a los fariseos: ¡Guías ciegos! Ustedes cuelan un mosquito, pero se tragan un camello. (Mateo 23, 24)
Ustedes también aparentan como si fueran personas muy correctas, pero en su interior están llenos de falsedad y maldad. (Mateo 23, 28)
Los protestantes son los fariseos modernos, se creen perfectos y desprecian a los demás acusándolos de ser pecadores.
El fariseo, puesto de pie, oraba en su interior de esta manera: “Oh Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres, que son ladrones, injustos y adúlteros, o como ese publicano… Ayuno dos veces por semana y doy la décima parte de todas mis entradas.” (Lucas 18, 11)
No es casualidad que los protestantes se crean justos por ayunar y pagar el diezmo, esa actitud la heredaron de los fariseos. No solo eso, también se comportan como los paganos, que se aman únicamente entre ellos mismo. Los protestantes, entre ellos se saludan así: “Buenos días hermanito, ¡Dios lo bendiga!; acompañado de abrazos, besos y palmaditas en la espalda. Pero a los que no son de su grupo, muchas veces ni los saludan.
Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿Qué mérito tiene? También los cobradores de impuesto lo hacen. Y si saludan solo a sus amigos, ¿Qué tiene de especial? También los paganos se comportan así. (Mateo 5, 46-47)


BUSCAN DESILUSIONARTE DE LA IGLESIA.


Los protestantes son como los políticos: difaman a sus adversarios, para poder conseguir un mayor número de seguidores. No les interesa la verdad, únicamente quieren llenar sus instalaciones a como dé lugar. Para eso lo primero que buscan, es que los católicos se decepcionen de la Iglesia y se pasen a su grupo. Por eso se encargan de resaltar los errores de los sacerdotes, obispos, catequista, religiosas, etc.
Si los protestantes fueran sinceros, llegaran para ayudarte no para confundirte, te hablaran con la verdad; te dijeran que no todos los católicos se portan mal, y que pecadores hay en todos lados. Lo que quieren es que te pases a su grupo, por eso te hablan mal de la Iglesia católica, quieren que te decepciones de ella.
Los protestantes siembran duda y confusión entre la gente sencilla, eso mismo intentaban hacer los fariseos con los discípulos de Jesús, señalándoles los aparentes defectos de su Maestro. Para los fariseos, el hecho que Jesús comiera con los pecadores era un defecto.
Los fariseos, al ver esto, decían a los discípulos: <<¿Cómo es que su Maestro come con cobradores de impuestos y pecadores?>>(Mateo 9, 11)
No te dejes engañar, no permitas que llenen tu corazón de odio en contra de la Iglesia de Cristo, que no te desilusionen de ella; al contrario, ama cada día más a Cristo y a su Iglesia.

TODOS SOMOS PECADORES.

El pecado no es propio de los católicos, sino de todo ser humano. Pecadores hay en todos lados, entre las sectas también hay personas que no viven de acuerdo a su fe. La biblia nos enseña, que nadie puede decir que no tiene pecado.
¿Quién puede decir: mi corazón es puro, estoy limpio de todo pecado? (Proverbios 20, 9)
Si decimos que no tenemos pecado, nos estamos engañando a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. (1 Juan 1, 8)
Así que, quien diga que en su “Iglesia” hay pura gente buena, está mintiendo, porque pecadores hay en todos los grupos, no solo en la Iglesia católica.


CONCLUSIÓN.


La Iglesia católica es la verdadera, no por lo bien que nos portemos, sino porque fue fundada por Cristo. Será siempre la verdadera Iglesia, aunque muchos católicos no se porten bien. El pecado de los hombres, no pueden acabar con la Iglesia de Cristo, pues el mismo dijo que ni siquiera todas las fuerzas del mal la podrían vencer.
Y ahora Yo te digo: que Tú eres Pedro (o sea piedra), y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia; los poderes de la muerte jamás la podrán vencer. (Mateo 16, 18)
Los católicos, estamos invitados a vivir fielmente nuestra fe, nada de que “soy católico a mi manera”, nada de creer que los católicos podemos hacer lo que se nos pegue nuestra regalada gana. Es hora de separar la luz de las tinieblas, el agua bendita del aguardiente. O somos amigos de Dios o amigos del mundo, pero nunca de los dos al mismo tiempo.
¡Adúlteros! ¿No saben que la amistad con este mundo es enemistad con Dios? Quien desee ser amigo del mundo, se hace enemigo de Dios. (Santiago 4, 4)
Ya lo dijo el Papa Francisco: No caigamos en el pecado que hace vomitar a Dios, el pecado de la tibieza. Así que, nada de medias tintas, nada de mezclar lo profano con lo sagrado; no más alcohol, peleas de gallo, carreras de caballo en nuestras fiestas patronales. Los usos y costumbres de los pueblos, no tienen que estar por encima de los valores del Evangelio, sino a su servicio y bajo su dominio.